Entre el lienzo y la vida: criar con alma y experiencia.

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Bienvenidas a este nuevo espacio de mujerjudia.com. Me he decidido a escribir este blog porque con bastante frecuencia me encuentro con padres frustrados (si no desesperados) debido a la conducta de algunos de sus hijos. Además, 40 años liderando una comunidad, más de 35 como terapeuta y mi propia experiencia como madre de cinco hijos, me han ayudado a adquirir una vasta experiencia que hoy, a través de este blog, desearía compartir contigo.

Deseo aclarar que este blog no pretende aportar la receta mágica que lo arregla todo. Los padres tenemos claro que las pautas que te sirven para un hijo, para el otro no te vale. Muchas noches nos desvelamos pensando cómo hacerlo mejor, dónde me habré equivocado, por qué nuestra sociedad, si bien pretende tener más conocimientos y preparación académica, sin embargo, no pocas veces, nos encontramos sin recursos.

Ser padres no significa tener delante un lienzo relativamente en blanco que te ilusiona empezar a pintar y añadirle colores (valores y principios). Ser padres significa tener delante una persona en pleno proceso de crecimiento, un cuadro que ya tiene vida propia, y eso te obliga a aceptar y respetar sus cualidades y carencias, a tener en cuenta su personalidad como un todo y a sacar lo mejor de él y de ti. Y no pocas veces te asusta la independencia que tiene “el cuadro”. A veces nos asusta pensar que el mundo es muy grande, que los peligros acechan y que tu hijo o tu hija va por la vida como en una degustación: queriendo probarlo todo sin necesidad de tu ayuda o tu consejo.

Sabemos que, en esencia son buenos personas y que, aunque den un rodeo, acabarán retomando la senda correcta, pero parte de nuestros temores es pensar que algunos rodeos te pueden llevar a un callejón sin salida y eso genera mucha impotencia y frustración.

Este blog no pretende ser una investigación científica sino más bien el resultado de mi experiencia como terapeuta y como Rabanit pero también como madre. Para educar, así como en muchas áreas de la vida, no basta con tener buena intención, sino que se impone el aprendizaje continuo, la rectificación y sobre todo nutrirse de las fuentes correctas.